Éste va ser un post reivindicativo. Aviso.
Este es mi segundo embarazo y a pesar de que es todavía muy pronto ya empiezan a despertar algunos de los fantasmas que viví hace tres años como embarazada y que viven y sufren, estoy segura, muchas otras embarazadas.
Es verdad que el embarazo es una etapa mágica y cargada de emotividad (aunque no es menos verdad que el segundo es totalmente distinto, ya desde tan pronto). Sin embargo, hay muchas cosas que resultan francamente molestas y a veces algo más que eso. Y no estoy hablando de las incomodidades físicas, que también cuentan. Hablo de cómo se siente una cuando está embarazada, o mejor dicho, como alguna gente te hace sentir cuando estás embarazada.
Seguro que no soy la primera que estando embarazada se ha sentido “propiedad pública”: todo el mundo se cree con derecho a opinar sobre lo que debes o no debes hacer. De pronto, la gente de la calle, que no te conoce de nada y a quien le debería de importar bien poco lo que haces ó dejas de hacer, de pronto se cree con derecho a fulminarte con la mirada o directamente reñirte si considera que estás haciendo algo “mal”. ¿¿Oiga, a usted se le ocurriría decirme algo si yo no estuviera embarazada???. Y esque la cosa va así, embarazada equivale a eso, propiedad pública: todos pueden opinar.
Sin embargo, lo que hoy me ha impulsado a escribir este artículo ha sido volver a constatar la falta de respeto y consideración que mucha gente (no toda, afortunadamente) tiene con las embarazadas… Esta mañana, en el bus, a mi lado de pie había una chica que estaría por lo menos de 8 meses. Y la mía no, pero su barriga era evidente. Pero nadie, digo NADIE, ha sido capaz de levantarse y ceder su asiento a la pobre chica. Y entonces he recordado cuántas veces, durante mi otro embarazo, me pasó a mi eso y lo mal que me hacía sentir. Y es más, me llegué a creer tanto que no merecía un asiento más que el resto de la gente, que cuando me encontraba con una alma caritativa (qué casualidad, casi siempre una mujer) que me lo cedía casi que me ruborizaba y me daba apuro aceptarlo.
Entonces, ¿Cómo va la cosa? ¿Somos o no somos de propiedad pública? Porque si es así, si la gente se cree con derecho a mirate mal porque haces esto o lo otro, por la misma regla de tres deberían verse en la obligación (si mas no moral) de cederte su asiento. Porque que yo sepa, mucho más perjudicial es caerte en el bus a los 8 meses de gestación que comer sushi, ir en bici o tomarte una clara…
Así que desde aquí quisiera reivindicar los derechos de las embarazadas a ser respetadas en nuestra intimidad, pero sobretodo a ser tratadas como embarazadas a nuestro favor, y no sólo en nuestra contra. Y aprovecho la ocasión para animar a todas las embarazadas a hacer lo mismo, porque es con los pequeños gestos que se logran a veces los mayores cambios.